martes, 27 de diciembre de 2011

ENTREVISTAMOS A BALTASAR MAGRO SANTANA, ESCRITOR : “Toledo es uno de mis argumentos esenciales”






Bosquejo biográfico de Baltasar Magro

Nace el 13 de septiembre de 1949 en Domingo Pérez, Toledo.

Estudió Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Madrid, y, más tarde Periodismo.

Ingresó en RTVE en 1975. Entró a formar parte como reportero en Informe Semanal en 1977, mítico programa con más de 30 años de historia, que dirigió y presentó.

Su obra literaria se inicia con El círculo de Juanelo (2000), novela que obtuvo un gran éxito, con diversas ediciones y buena acogida de la crítica. Le siguieron: La sangrienta luna (2001), Carrosanto (2002), Los nueve desconocidos (2004), En primera línea (2006), La hora de Quevedo (2008) y En el corazón de la ciudad levítica (2011). Los tres últimos libros, publicados por Rocaeditorial.

V y O: Toledo ha acompañado como ningún otro lugar a Baltasar en su andadura literaria ¿Para comprender Toledo es imprescindible acercarse primero a nuestra Historia como hace usted con sus libros?

B M: Sin duda. En la Historia aprendemos a saber cuál es nuestro ADN, nos conocemos más a fondo y ese conocimiento resulta fundamental para adentrarse en la realidad de Toledo porque si algo caracteriza, de verdad, a este enclave eterno es la Historia, no solamente la que aflora en su superficie, también la oculta y subterránea que está sin explorar.

V y O: La ciudad levítica, su última novela, como ocurriera con la primera, El círculo Juanelo, son novelas históricas y de misterio ¿Por qué el éxito de la novela histórica hoy?

B M: Hay un gran interés por estos relatos como señal de las carencias educativas en la materia. Supone una forma amena de contemplar el pasado.

V y O: ¿Cuál es la intencionalidad de su último libro?

B M: Mi planteamiento es sencillo: mostrar el choque entre un hombre ilustrado, Casanova, y una ciudad, Toledo, que estaba en ruinas. Acercarme al siglo XVIII toledano que estaba virgen para la Novela.

V y O: ¿Toledo da tanto juego?

B M: Toledo es uno de mis argumentos esenciales, es algo que me inspira relatos, surgen por doquier en cualquier esquina. Tiene, además, magia y encanto, no se puede pedir más.

V y O: Esa ciudad que usted conoció de niño ¿Ha cambiado mucho?

B M: Muchísimo. Lo peor fue la desbandada de los años setenta cuando la ciudad se quedó en decorado hermoso, pero vacío de vida. Hoy vuelve por sus fueros, aunque lentamente.

V y O: Denominada como ciudad de las tres culturas, ¿Cuál ha sido la herencia judía?

B M: Poderosa herencia en su misticismo y en su atmósfera.

V y O: ¿Qué le gusta enseñar de Toledo?

B M: Lo menos turístico, es decir me alejo de lo monumental que siempre está ahí al alcance y prefiero que los visitantes atrapen la atmósfera de la ciudad, lo recóndito y que perciban el espíritu del pasado que permanece en el éter.

V y O: Mis elogios para su libro La hora de Quevedo. Ahora vivimos unos momentos de reivindicación del esfuerzo. ¿Ha sido empresa ardua?

B M: Tuve que documentarme muchísimo y trabajar varios años para componer ese relato. Y fue muy difícil meterme en la piel de Quevedo, pero estoy contento después de comprobar que los lectores piensan que están leyendo un texto compuesto por el propio Quevedo, sus memorias.

V y O: ¿Carrosanto, su novela más sincera, se inspira en Carriches o Domingo Pérez, donde nació?

B M: Está inspirada esa novela en mis recuerdos infantiles, en los tiempos que pasé en esos dos pueblos. En efecto, ambientes y personajes de Carrosanto están alimentados por las dos poblaciones.

V y O: En Carrosanto se describen los veranos del secano dentro de la Comarca de Torrijos (Toledo); ¿Recuerda la recogida de la aceituna o varea?

B M: Sí, lo recuerdo, aunque estuve más temporadas veraniegas en esa comarca. Tengo memoria de inviernos duros y vividos con el entusiasmo de las fechas navideñas y, en alguna ocasión, presencié la recogida de la aceituna, imágenes que se quedan grabadas para siempre y un sabor, el del aceite, que desgraciadamente ya no está al alcance.

V y O: Al ser pueblos tan agrícolas, apegados a la tierra, ¿no le parecen que parten de una herencia mozárabe?

B M: De una herencia eterna, ancestral, condicionada por las posibilidades que ofrece la geografía. Lo mozárabe, de cualquier manera, está presente en las construcciones y en la forma de entender la vida.

V y O: ¿Castilla-La Mancha sigue siendo Tierra de Ingenios? ¿Hay futuro?

B M: No me cabe la menor duda. Lo fundamental es que los ingenios se queden en la tierra y no emigren.

V y O: Para sus futuras historias, ¿Qué personajes le atraen? ¿El talaverano Juan de Mariana, por ejemplo?. ¿Es de la opinión de que la Historia nos podría ayudar a mejorar el futuro dando luz a conductas de personas que nos ayudarían a moldear nuestra moral interna?

B M: Por supuesto. Y en listado de personajes sería muy extenso. Me parece excelente la propuesta de Mariana. Por ejemplo, el cardenal Luis Fernández de Córdova que ha sido un personaje de mi última novela EN EL CORAZÓN DE LA CIUDAD LEVÍTICA, es un modelo en ese sentido y para mí ha supuesto todo un descubrimiento.

V y O: Por último, ¿Cuáles son sus sueños, deseos, lo que le gustaría cambiar a Baltasar Magro, el escritor de Toledo, para el Año Nuevo?

B M: Que hubiera más tolerancia, que aprendamos a escuchar, que el país salga de la crisis y remonte hacia la felicidad…Soñar no cuesta dinero.

*ENTREVISTAMOS A

El escritor de Toledo, Baltasar Magro, quien posee entre sus bienes el don de la cercanía y la proximidad del que escucha. La fotografía que encabeza la entrevista tenía que ser, por fuerza, un primer plano. La amable sonrisa que dirige hacia su próximo acentúa su semblante. Su mirada forjada entre la acción de reportero de Informe Semanal a la vez que en libros y escritos es mirada ilustrada, viajada y respetuosa con los que le precedieron. La tolerancia que persigue, creo, la trae aprendida de casa. Llama la atención que en su foto parece que su puño agarrara una invisible hoja toledana. Es invisible pues como queda implícito o explícito en los grandes escritos desde la Biblia a El Pequeño Príncipe: lo esencial es invisible a los ojos.

1 comentario:

  1. Anónimo3.1.12

    Magnífica entrevista. Gracias !

    ResponderEliminar